Asistencia vs. resultados. El gran reto post – COVID19

¿Estamos preparados para el teletrabajo y el eLearning?

Antes de la pandemia de la COVID19, el teletrabajo era una práctica casi marginal en Europa. Los países más avanzados llegaban a cifras del 13 o 14% mientras que en España nos quedábamos en apenas un 4%, estando la media europea en el 8%.

En el sector educativo las cifras no son diferentes. Antes de la pandemia, en los países con mayor desarrollo del eLearning, como Estados Unidos, las cifras de estudiantes en formación exclusivamente online suponían en 2017 un 15%, llegando casi al 29% en estudios superiores. En esas mismas fechas, en España estudiaban a distancia un 9% de los estudiantes no universitarios, y un 17,6% de los universitarios. Resulta muy llamativo que en el informe “Datos y cifras del Sistema Universitario Español” publicado por el ministerio en 2019 no haya ni un solo dato relativo a la oferta educativa a distancia.

Parece claro que la COVID19 nos ha abocado a una situación laboral y de estudio para la que el país no estaba ni medio preparado, pero que, previsiblemente, ha llegado para quedarse. Es mas que probable que las nuevas condiciones de trabajo y aprendizaje nos obliguen a llevar a cabo los cambios necesarios para su consolidación en unos plazos que, ni de lejos, preveíamos. Cambios que no serán solo de incorporación de recursos materiales, especialmente tecnológicos,  sino, mucho más importante, de mentalidad a todos los niveles: administraciones, organizaciones sociales, empresas y ciudadanía. Pasar de la “presencialidad” a la “teleactividad” nos obliga a quitar el foco de la “asistencia” para centrarlo en el “desempeño”.

Diferentes capacidades requieren diferentes ritmos y diferentes entornos

Como docente de Formación Profesional para el Empleo estoy acostumbrada a impartir una buena parte de la formación en formato 100% presencial, especialmente cuando el alumnado está en situación de desempleo. Esta formación subvencionada obliga a exhaustivos controles de asistencia, penalizando gravemente las incomparecencias del alumnado en base al hecho de que si están desempleados “no tienen otra cosa que hacer”. Dada la heterogeneidad de formación y experiencia en estos grupos de alumnos/as, es altamente probable que siempre haya algunas personas con la sensación de estar perdiendo el tiempo, mientras que otras se sienten muy presionadas por el ritmo de las clases.

¿Y qué ocurre en el entorno laboral? Mi experiencia como empleada y directiva ha sido siempre la misma: las personas tenemos diferentes capacidades de todo tipo y nuestro desempeño laboral depende en muy poca medida del tiempo que pasemos en nuestro centro de trabajo. de hecho, está mucho más relacionado con nuestra formación previa, capacidad de aprendizaje, de organización, de concentración, etcétera… Y, por supuesto, con la claridad de objetivos, nivel de responsabilidad y calidad de la supervisión.

A todo lo anterior debemos sumarle, además, que no todas las personas son igualmente productivas en cualquier horario, con cualquier nivel de iluminación o de ruido, con el mismo mobiliario… No quiero decir con esto que deban desaparecer los centros de trabajo (es obvio que existen multitud de actividades que deben desarrollarse “in situ”), ni que estos deban modificarse para adaptarse “ad hominem”, pero si que debemos reflexionar sobre hasta que punto, “estar en un sitio un tiempo” es un criterio válido para evaluar que un/a trabajador/a o un/a estudiante “cumple”.

¿Tiene sentido el control de asistencia en entornos de “actividad a distancia”?

Ahora que ha habido que implementar “a pedales” un sistema de teleactividad en los entornos laboral y educativo, las administraciones y las empresas se enfrentan con el reto del “control”. ¿Cómo evitamos que los estudiantes se “copien” las pruebas de evaluación? ¿Cómo sabemos que los/as empleados/as están realmente trabajando? ¿Cómo controlamos que las personas no “engañen”? Ciertamente es un desafío, pero no nos engañemos, ese reto lo enfrentamos día a día en los entornos presenciales, y no estoy segura de que los esfuerzos para lograrlo sean lo exitosos que deberían. Especialmente porque la mayor parte del esfuerzo se pone en conseguir que las personas (estudiantes y trabajadores) ” asistan”, no en que logren la mayor productividad.

La Dirección por Objetivos existe desde los años 50 del siglo pasado pero aún son muy pocas las empresas españolas que tienen implementado un sistema de este tipo, y mucho menos que lo hagan extensivo a todo su personal. En el nuevo escenario de teletrabajo, es absolutamente imprescindible que las personas trabajadoras puedan alinear su actividad con los objetivos de la organización y, para ello, tienen que conocerlos, Igualmente deberán tener claras sus tareas y los objetivos individuales de su trabajo, de su departamento, sucursal, etcétera. Asimismo, deberán implementarse los indicadores y sistemas de medición que permitan controlar el desempeño individual y grupal. Todo ello, mucho más complicado que medir el tiempo de conexión a una plataforma… y mucho más productivo.

En el entorno educativo, a todos los niveles, deberá trasladarse la responsabilidad del aprendizaje al discente, de manera que el papel docente pase de la transmisión de contenidos a la tutorización del aprendizaje. Los centros educativos deberán igualmente implementar medidas que permitan monitorizar la actividad de aprendizaje, qué herramientas resultan más efectivas, cuales requieren ayuda adicional, y deberán asegurarse de que el personal docente cuenta con las competencias necesarias para este nuevo entorno. Los sistemas de evaluación deberán evolucionar de “medir conocimiento” a “medir capacidades”, generando además sistemas de “estímulo de la honradez” basados en que sea más fácil y seguro adquirir capacidades propias que “confiar en las ajenas”.

Como país tenemos por delante un desafío impresionante. Nuestra economía va a sufrir un descalabro sin precedentes. La vuelta a la “normalidad” nos va a llevar años y no será la misma normalidad. Desaprovechar el dolor sufrido y el esfuerzo que vamos a tener que hacer, volviendo a una economía improductiva donde es más importante “estar” que “lograr” o “aprobar” que “aprender”, nos hundirá aún más de cara a un futuro complicado y en el que nuestros vecinos agrandan la brecha de competitividad año a año.

 

Evaluación del aprendizaje en modo no presencial

La evaluación del aprendizaje en entornos no presenciales

Una de las dificultades inherentes para la evaluación del aprendizaje en entornos no presenciales es la pérdida de control sobre la actividad que realmente está haciendo el alumnado. Si la metodología de aprendizaje se basa en “pruebas de evaluación”, puede ser difícil controlar que la prueba esté siendo realizada realmente por la persona interesada. Por otra parte, tampoco se puede controlar si las condiciones de realización se cumplen estrictamente (no uso de materiales, tiempo de ejecución, etcétera). 

Un aspecto fundamental de los entornos de aprendizaje no presenciales es que el alumnado debe hacerse mucho mas responsable de su propio aprendizaje. En estas situaciones, el verdadero interés por controlar hasta que punto está aprendiendo, lo tiene el/la alumno/a, ya que al no recibir un feedback tan intensivo como el que se puede dar en un aula presencial, necesita de “pruebas” de evaluación como guía de su progreso.

¿Qué tipo de pruebas son adecuadas para evaluar el progreso del aprendizaje en entornos no presenciales?

Más que una definición de tipologías de pruebas exclusivas para entornos no presenciales, es importante adecuar la metodología de evaluación y adaptar los sistemas de evaluación a la modalidad no presencial. Todas las estrategias que sirven de forma presencial son adaptables a la modalidad no presencial además, la tecnología permite facilitar y enriquecer las pruebas de evaluación, así como facilita el feedback y la “corrección”. Cuestionarios, wikis, glosarios, ensayos colaborativos, presentaciones, videos, videoconferencias… ofrecen una gama amplísima de posibilidades que pueden ser, además, interesantes e, incluso, divertidas para el alumnado.

Recomiendo encarecidamente este video que forma parte del programa de Docencia no presencial de Emergencia, impartido por la Universitat Oberta de Catalunya con motivo del confinamiento debido a la COVID19

Como se explica de manera magistral en el video, mas importante que las pruebas en sí mismas es la metodología, la posibilidad de que el alumnado se haga dueño de su aprendizaje y reclame medidas para evaluar su propio progreso.

Docencia no presencial en FPE. Metodologías

Limitaciones a la docencia no presencial en FPE

Por sus características específicas, la Formación Profesional para el Empleo tiene un alto carácter de presencialidad, muy especialmente en aquella dirigida a personas en situación de desempleo, en razón de diferentes causas, a saber:

  • Pedagógicas: muchas de las personas participantes no cuentan con las competencias necesarias (no solo digitales, sino también organizativas, de motivación, etcétera) para el aprendizaje a distancia y/o mediado por la tecnología.
  • Organizativas: al tratarse de recursos públicos, es importante para las administraciones competentes asegurarse la participación efectiva de las personas seleccionadas y la posibilidad de hacer un seguimiento eficiente de dicha participación.
  • Materiales: los recursos necesarios para llevar a cabo las acciones formativas, en tanto que eminentemente prácticas, solo están disponibles en los centros colaboradores, constituyendo en ocasiones, materiales y equipamientos complejos y de difícil acceso.

Sin embargo, las excepcionales circunstancias a las que nos ha abocado la pandemia de la COVID19, hace que el subsistema de la FPE deba flexibilizar dichas limitaciones y permitir, como de hecho ya se hace, la incorporación de alternativas metodológicas que faciliten el cambio de entorno a las personas involucradas, en particular: alumnado y personal docente.

METODOLOGÍA DOCENTE PARA LA FPE EN ENTORNO NO PRESENCIAL

La metodología docente en entornos no presenciales requiere del establecimiento de criterios organizativos, y no solo de un mero “traslado” de materiales y actividades a un entorno no presencial (online), por lo que será necesario diferenciar la metodología de las herramientas a utilizar para ponerla en práctica. De hecho, la metodología de aprendizaje utilizada en el aula presencial puede ser esencialmente la misma que en entornos no presenciales asistidos por la tecnología. Las diferencias fundamentales son de contexto (gana protagonismo el trabajo ASÍNCRONO frente al trabajo SÍNCRONO, y el alumnado debe recibir ayuda para hacerse más responsable de su propio aprendizaje). 

A continuación se hace una relación, no exhaustiva, de diferentes metodologías que pueden combinarse para una acción formativa concreta. Se han seleccionado estas porque son muy similares a las que se dan habitualmente en un aula presencial y son muy fácilmente “exportables” a entornos mediados por la tecnología. No se mencionan aqui las herramientas, porque la metodología puede implementarse con muy diversas herramientas.

  • Aprendizaje basado en problemas: El alumnado tendrá a su disposición materiales pedagógicos diversos que les serán proporcionados por la docente. Asimismo se les plantearán “tareas” (actividades prácticas) que deberán resolver usando los materiales disponibles. Las actividades podrán ser individuales o en grupo.
  • Aprendizaje colaborativo: El alumnado se enfrentará a algunas tareas que deberán resolverse “en equipo” obligatoriamente. La docente planteará estas actividades de manera que su resolución exija la colaboración entre las personas del equipo (por ejemplo porque no todas dispongan de toda la información o por otras razones). En este caso, deberán usar herramientas de trabajo colaborativo que se describen a continuación.
  • Conferencia y debate: La docente impartirá diariamente una sesión de clase (que se emitirá por videoconferencia), en la que usará el método expositivo para reforzar los conceptos clave, y podrá mantener un diálogo personalizado con el alumnado que, a su vez, podrá interactuar con sus compañeros/as. Esta sesión se llevará a cabo a la misma hora todos los días y, en caso de ser posible, se grabará para subirla a la plataforma.
  • Tutoría personalizada: Dadas las extraordinarias circunstancias en las que se enmarca esta programación, el alumnado dispondrá de unos horarios fijos (pactados previamente con el grupo) a su disposición para concertar tutorías personalizadas con la docente. Dado que el alumnado se inscribió en un formato presencial, es probable que algunas personas reclamen un soporte adicional, bien con los contenidos, bien con las herramientas, que deben poder recibir de forma personalizada (equivalente a ese tiempo adicional que se presta en el aula al alumnado según su ritmo de aprendizaje). Se dispondrá de varios horarios de tutoría (por la mañana y por la tarde, y puede ser en días de la semana diferentes) para adaptarse mejor a las distintas necesidades de alumnado.

 

Herramientas para Docencia no Presencial en FPE

Docencia no presencial en FPE ¿Cómo hacerlo?

Hace un par de días publiqué una entrada con una propuesta de implementación de la docencia no presencial en los cursos de Formación para el Empleo que se imparten en modalidad presencial (que suelen ser los dirigidos a personas en situación de desempleo y encaminados a la obtención de Certificados de Profesionalidad) a través de centros colaboradores de los Servicios Públicos de Empleo.

A raíz de la declaración del Estado de Alarma, las actividades formativas presenciales fueron suspendidas a todos los efectos. Esto incluyó, como no podía ser de otra manera, la Formación Profesional para el Empleo (FPE), dejando a miles de personas sin poder seguir sus acciones formativas y sin perspectiva a corto plazo de obtener la cualificación que tanto necesitan para mejorar sus posibilidades de empleo.

Desde múltiples entidades se conminó a las administraciones de empleo a plantear la reanudación en formatos no presenciales de las acciones formativas, lo cual ha dado como resultado que diferentes comunidades hayan optado por ponerlo en marcha, eso si, con diferencias de enfoque. En todo caso, lo que si es cierto, es que en la propuesta que en Canarias hicimos llegar al SCE a través de la Asociación para la Calidad de la Docencia EDUCAM, relacionaba una serie de herramientas para docencia no presencial que debería  ayudar a centros, docentes y alumnado en la tarea de reanudar el aprendizaje en las nuevas condiciones. La idea base no es tanto la idoneidad tecnopedagógica de las herramientas (que también está probada para muchas de ellas), como la facilidad de acceso y de uso para la mayor parte de las personas implicadas.

Herramientas para docencia no presencial

 

Recurso Descripción Uso Observaciones
Moodle App Aplicación para móviles que permite utilizar la plataforma de aprendizaje sobre Moodle. Participación general y seguimiento del curso en los centros donde tengan plataforma Moodle Es la forma de acceder a la plataforma MOODLE desde dispositivos móviles
WhatsApp / Telegram Aplicaciones de mensajería instantánea que pueden usarse en dispositivos de sobremesa. El Telegram permite además, canales unidireccionales, intercambio de documentos, elaboración de encuestas… Se utilizará para la comunicación entre los participantes del curso y con el/la docente. Se pueden intercambiar documentos, imágenes, videos… Podrán hacer sus propios grupos de trabajo y abrir canales de información si lo desean. Son de uso generalizado y gratuito. Algunos operadores no computan su uso en las tarifas de datos.
Correo electrónico (Google Gmail) Aplicación de envío de texto y materiales multimedia en forma asíncrona. Permite envíos personalizados y masivos, controlar recepción y apertura, programar los envíos y filtrar las respuestas. Es de uso generalizado y gratuito. 
Google Drive Suite de ofimática en la nube. Incluye procesador de textos, hoja de cálculo, presentaciones, cuestionarios, etcétera. Es multiplataforma y modalidad freemium. Los participantes podrán acceder a documentos desde cualquier dispositivo, pudiendo trabajar en ellos y, además, pudiendo compartirlos en modo síncrono y asíncrono.  Es ideal para el aprendizaje de estrategias de trabajo colaborativo
Google Hangout Herramienta de videoconferencia en grupos Permite impartir charlas y conferencias con un número limitado de participantes, compartiendo pantalla de presentación, con chat online. Tiene funcionalidad limitada pero suficiente para grupos pequeños (se podrían desdoblar las clases)
Google Meet Herramienta de videoconferencia corporativa Permite impartir charlas y conferencias con un número amplio de participantes, compartiendo pantalla de presentación, con chat online. Es la que se está usando en la ULL durante el periodo de suspensión
YouTube Plataforma de almacenamiento de videos en la nube. Permite tener un canal donde almacenar videos propios, crear listas de videos propios o en la nube y ciertas actividades básicas de edición. Es multiplataforma y modalidad freemium. Los participantes podrán visionar los videos recomendados, en sus dispositivos. Podrán grabar sus propios videos e, incluso, emitir en directo sus intervenciones.

Es la herramienta fundamental para impartir docencia “presencial” a distancia.

Es de uso generalizado y permite uso gratuito de casi todas sus funcionalidades.
Wikis Herramienta de construcción de documentos colaborativos multimedia. Los participantes podrán elaborar reflexiones compartidas y enriquecer su conocimiento, especialmente en los bloques más teóricos y de reflexión. Es una herramienta de trabajo colaborativo muy potente
Facebook / Instagram Red social de uso masivo Permite grupos cerrados, intercambio de texto, imágenes y video. También permite emisión de vídeo en streaming Es de uso generalizado y algunos operadores no computan su tráfico en sus tarifas de datos
Twitter Red social de uso masivo Permite listas de distribución cerradas,, intercambio de texto, imágenes y video. También permite emisión de vídeo en streaming Es de uso generalizado y algunos operadores no computan su tráfico en sus tarifas de datos

Aprendizaje NO PRESENCIAL en la Formación Profesional para el Empleo

Formación Profesional para el Empleo en el estado de alarma

El Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19, que establece, entre otras, lo siguiente: 

Artículo 9. Medidas de contención en el ámbito educativo y de la formación 

  1. Se suspende la actividad educativa presencial en todos los centros y etapas, ciclos, grados, cursos y niveles de enseñanza contemplados en el artículo 3 de la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, incluida la enseñanza universitaria, así como cualesquiera otras actividades educativas o de formación impartidas en otros centros públicos o privados. 
  2. Durante el período de suspensión se mantendrán las actividades educativas a través de las modalidades a distancia y «online», siempre que resulte posible. 

Aunque los servicios públicos de empleo, inicialmente suspendieron todas las actividades formativas presenciales sin dar opción a un desrrollo “a distancia” y mediado por la tecnología, unos días después y de forma gradual en los distintos territorios del país, han ido abriendo la posibilidad de llevar a cabo la docencia “trasladándola a formatos no presenciales”.  A continuación se describen criterios a tener en cuenta y por dónde podrían ir las posibilidades para llevarlo a cabo.

Alternativas para la implementación “no presencial”

Para la implementación pedagógica y tecnológica de las medidas que se decida adoptar, todo ello sin olvidar que se trata de medidas temporales y excepcionales, los criterios de selección deberán basarse más en su facilidad de implantación que en su idoneidad tecnopedagógica. Para ello deberían tomarse en cuenta los siguientes aspectos:

  • Metodología de impartición: es importante tener en cuenta que no se trata de usar una metodología e-learning para la que algunos/as docentes, centros y muchos/as alumnos/as pueden no estar preparados/as (no olvidemos que la impartición de acciones formativas conducentes a la obtención de Certificados de Profesionalidad en modalidad Teleformación debe cumplir requisitos específicos que no se pueden soslayar). Se trata de facilitar herramientas para reproducir, en la medida de lo posible, la docencia presencial con herramientas tecnológicas de uso común, por un periodo concreto y de forma excepcional. (V. entrada sobre herramientas para la Formación Profesional para el Empleo en modalidad no presencial)
  • Aspectos organizativos: los centros colaboradores deberán ser capaces de poner en marcha los medios tecnológicos necesarios para la metodología docente seleccionada, sin dejar de cumplir las restricciones en materia de movilidad impuestas por la situación de Estado de Alarma. Para ello sería necesario presentar al Servicio Público de Empleo la planificación y relación de docentes y recursos disponibles, y recibir la autorización previa necesaria. Asimismo, el centro deberá asegurarse de que el alumnado está en condiciones de seguir con aprovechamiento la metodología de aprendizaje seleccionada.
  • Capacidad docente: aunque esta propuesta no pretende llevar a cabo una formación en modalidad e-learning propiamente dicha, sí será necesario que el personal docente implicado disponga de unas mínimas competencias digitales para llevarla a cabo. Deberá ser el centro colaborador quien asegure dicha capacidad, no pudiendo solicitar la reanudación anticipada de aquellos módulos formativos para los que el docente acreditado no cuente con las competencias necesarias.
  • Herramientas: un aspecto fundamental a la hora de la selección de herramientas es que, en las circunstancias actuales,  su idoneidad tecnopedagógica debe pasar a segundo plano en favor de criterios tales como:
    • facilidad de uso para docentes y alumnado. 
    • accesibilidad económica, es decir, deben ser herramientas sin coste o cuyo coste no deba ser asumido nunca por el alumnado. En el coste no se incluye solo la herramienta, sino que debe tenerse en cuenta la capacidad de conexión a internet que no es necesariamente gratuita.
    • uso en dispositivos móviles, ya que no necesariamente todo el alumnado puede disponer de ordenador personal. Ello limita en parte el tipo de actividades a realizar ya que los dispositivos móviles, entre otras cosas por su tamaño, tienen una funcionalidad limitada en el uso de archivos de gran tamaño.

DigiComp: Las 5 Áreas de las Competencias Digitales

Las competencias digitales que describe el Marco DigiComp están agrupadas en cinco áreas que son las siguientes. A veces, la descripción del área no es tan obvia como podríamos creer a la vista del título.

1.- Información y alfabetización digital

Articular las necesidades de información, para localizar y obtener datos digitales, información y contenidos. Juzgar la relevancia de las fuentes y su contenidos. Almacenar, gestionar y organizar datos, información y contenido digital.

La alfabetización digital no es solo saber usar herramientas digitales igual que la alfabtización analógica no era solo saber leer y escribir. Se trata de hacer un uso consciente de las herramientas digitales, de los repositorios de información y contenido siendo capaces de discernir los que son de calidad y los que no. En el mundo de la infoxicación  es necesario aprender a buscar con eficacia y eficiencia, a seleccionar lo relevante a partir de fuentes fiables en función de la finalidad perseguida (académica, periodística, empresarial…) y a clasificar, guardar y gestionar la información para futuras aplicaciones.

2.- Comunicación y colaboración

Interactuar, comunicarse y colaborar a través de las tecnologías digitales, siendo conscientes de la diversidad cultural y generacional. Participar en la sociedad a través de servicios digitales públicos y privados y de la ciudadanía participativa.

Una vez mas, las competencias digitales en comunicación van mucho mas allá del uso de Whatsapp o Facebook. Una clave fundamental en esta competencia es el respeto a la diversidad, algo totalmente opuesto a los comentarios irreflexivos y llenos de odio que a veces se vierten en redes (especialmente en Twitter). Además incluye la participación ciudadana en convocatorias y formatos digitales promovidos por las administraciones públicas u organizaciones privadas, como presupuestos participativos, plataformas de reivindicación (como Avaaz o Change.org), etcétera.

3.- Creación de contenido digital

Crear y editar contenido digital. Mejorar e integrar información y contenido en un cuerpo existente de conocimiento al mismo tiempo que se entiende como se deben aplicar las licencias y los derechos de copia. Conocer como proporcionar instrucciones interpretables por un sistema computacional.

Esta es, de todas las competencias digitales, la “estrella” y en la que nos podemos imaginar más involucrados quienes tenemos un blog o creamos contenido en redes sociales. La idea es que no basta con crear contenido original o “curar” contenido preexistente, sino que hay que hacerlo con respeto a la propiedad intelectual y, en su caso, decidiendo de forma consciente el nivel de protección que vamos a dar a nuestros propios contenidos originales. Por ejemplo, en esta entrada, todas las imágenes proceden de Pixabay que es un repositorio gratuito de gran calidad. Se incluye en esta competencia la programación.

4.- Seguridad

Proteger los dispositivos, el contenido, los datos personales y la privacidad en entornos digitales. Proteger la salud física y psicológica y ser conscientes de las tecnologías digitales para el bienestar social y la inclusión social. Ser conscientes del impacto medioambiental de las tecnologías digitales y de su uso.

Habitualmente esta es la competencia que puede sorprender más. Cuando pensamos en seguridad digital se nos viene a la cabeza la protección de datos personales, pero la definición que hace DigiComp incluye, además, aspectos tan relevantes como la salud física y mental (en relación con las consecuencias aún poco conocidas que pueden tener los nuevos hábitos de trabajo y ocio en entornos digitales), así como las implicaciones medioambientales de la digitalización (grandes servidores para proveer la “nube”, materiales y recursos para la fabricación de los dispositivos, etcétera).

5.- Resolución de problemas

Identificar necesidades y problemas y resolver problemas conceptuales y situaciones problemáticas en entornos digitales. Usar herramientas digitales para innovar en procesos y productos. Mantenerse al día de la evolución digital.

De todas las competencias digitales, es probable que la resolución de problemas sea en la que menos personas nos sintamos competentes. En este caso estamos hablando de como resolver todos esos problemas que nos surgen a la hora de desenvolvernos en el mundo digital, tales como el uso eficiente de las herramientas y el manejo de los diferentes dispositivos (personales o públicos). Igualmente, se incluye la capacidad de encontrar soluciones innovadoras para las organizaciones, a través de herramientas digitales, así como la capacidad de sistematizar mecanismos para mantenerse actualizados en los progresos tecnológicos.

A modo de conclusión y continuará…

Como docente de Formación para el Empleo, me enfrento cada día con personas adultas que han vivido la llegada de la digitalización y que, por razones muy diversas, no han sido capaces de ir adquiriendo las competencias que el mercado laboral está demandando y que se han resumido en esta entrada. Por suerte, la definición de las mismas está mucho más detallada en los documentos de la UE y ya se está trabajando para crear las herramientas docentes que nos permitan mejorar en este ámbito. En sucesivas entradas iré profundizando en ello.

Competencias Digitales: DigiComp, el Marco Europeo para los ciudadanos.

Competencias digitales ¿por qué son importantes?

La brecha digital se ha convertido en una de las claves de la exclusión social por diferentes causas (UGT). Las empresas buscan perfiles que no están en el mercado y los esfuerzos de las administraciones públicas por cualificar a los trabajadores no dan resultados. Las personas desempleadas de larga duración son un colectivo especialmente vulnerable en el que se invierten muchos recursos que no dan el fruto deseado (AIReF 2018). Hay muchos recursos dedicados a las competencias digitales en los sistemas educativos reglados pero no así en los de formación continua, lo cual no hace sino profundizar más la brecha digital.

En el informe “Digital Economic Opportunity in Spain” de Accenture Strategy (2017), queda claro que la principal causa del retraso en la digitalización de la economía del país es la falta de competencias digitales, por encima incluso de la visión estratégica de los líderes. Además, en el estudio “Formación, empleabilidad y nuevas profesiones” presentado por Adigital en enero de 2016 se constata que solo el 3% de españoles se está formando activamente en competencias digitales. Por contra, ya 3 de cada 10 trabajadores ocupan puestos relacionados con las tecnologías.

Por lo tanto, parece lógico pensar que la formación en competencias para la digitalización es estratégica, no solo para las personas que se encuentran en el sistema educativo reglado, sino para todas las personas que constituyen la fuerza de trabajo de este país. La pregunta es ¿cómo se puede abordar la formación para la transformación digital de personas cuya carencia es, precisamente, la competencia digital? 

DigiComp ¿Qué es?

Es el Marco Europeo de las Competencias Digitales y establece 5 Áreas y 21 competencias en las que la ciudadanía debe ser capaz de desenvolverse, para lo que se han definido 8 niveles de desempeño. Puedes ver más AQUI

Resultado de imagen de digicomp"

¿Quieres saber de qué competencias estamos hablando? Aquí tienes un TEST elaborado por la Junta de Andalucía que trata de decirnos nuestro nivel de competencia digital. Probablemente no sea perfecto pero es un comienzo… ¿te animas?

En TEDxLa Laguna. Pon un Nativo Digital en tu vida II

Segunda parte de la charla impartida en TEDx La Laguna en Septiembre 2018. La primera parte AQUI

Ana Gallardo en TEDx La Laguna

Solidaridad entre generaciones

En definitiva, la inmersión en este nuevo mundo digital no es opcional. Estamos en él para quedarnos. Somos inmigrantes pero no tenemos un “país de origen” al que regresar si este no nos gusta. Nuestros hijos también están aquí y, aunque no lo creamos, necesitan nuestra ayuda. ¡Y pueden ayudarnos! La clave está en la actitud y en la disposición a hacerlo. Pero es imposible sin solidaridad intergeneracional. Y… ¿cómo se materializa la solidaridad intergeneracional en este contexto?

Muy sencillo: Pon un nativo digital en tu vida. Si es un hijo o una hija mejor pero si no, seguro que hay en tu entorno una sobrina o un vecino, que te puede ayudar. Pregunta hasta la saciedad. ¿Recuerdas esas sesiones maratonianas de “¿por qué, por qué, por qué?” cuando eran pequeños? Pues eso, te lo deben. Que te ayuden en lo que necesites: el Word, el facebook o hacer una web o una compra. Si sabe, que te enseñe. Y si no sabe, que aprenda contigo, lo va a necesitar aún más que tú.

Un ejemplo real

El año 2000 formé parte de un importante proyecto de mejora en la empresa en que trabajaba y, entre otras tareas, me correspondió presentar los resultados finales a la dirección. Hasta ese momento, mi uso de powerpoint era limitado pero yo era consciente de las posibilidades para hacer una presentación impactante. Acababa de salir al mercado Office 2000, pero yo no tenía tiempo para dedicar al aprendizaje autodidacta de la herramienta. Mi hijo pequeño tenía 9 años y, por supuesto, tenía soltura con los dispositivos tecnológicos. Así que le enseñé la existencia del powerpoint y le di autorización a “jugar” con él con la condición de que, al cabo de un par de semanas, tendría que ayudarme con mi presentación: transiciones, animaciones, uso de imágenes….

No voy a extenderme con los detalles, pero en unos días había creado un juego de habilidad en el que diversos objetos se podían mover esquivando obstáculos y acceder a nuevos niveles de dificultad. No me pregunten, en aquel momento no tuve tiempo de aprender como lo había hecho, solo puedo decirles que mi presentación fue un éxito y que una buena parte de lo que sé hoy de powerpoint lo aprendí de un niño de 9 años. No lo duden, para ellos es un juego y les encanta demostrarnos que saben más.

Mentoring Inverso, la opción de las empresas

Algo similar ocurre en las empresas. Están empezando a usar lo que llaman “Mentoring Inverso” para abordar sus proyectos de transformación digital: jóvenes que enseñan y acompañan a los mayores.  Si funciona en un entorno laboral ¿no debería funcionar mejor cuando hay una relación afectiva o de amistad?

Toda esta charla ha estado dedicada, principalmente, a los inmigrantes digitales. A los nativos digitales me costará trabajo convencerles de que necesitan la ayuda de sus mayores para desenvolverse en el mundo digital, pero realmente SÍ que la necesitan. Por ejemplo, muchos de los trabajos o negocios que quieran abordar ya o en el futuro serán inviables si los inmigrantes digitales no entienden su oferta o no la saben adquirir o manejar… Y les aseguro que con la esperanza de vida aumentando, aún van a tener que aguantarnos durante mucho tiempo.

Por tanto, si eres inmigrante, te quedan una larga vida en la que sacar partido a la digitalización, pide ayuda. Si eres nativo, te queda una vida aún más larga para trabajar, desarrollar y vender soluciones digitales, ayúdanos a valorarlas. No cabe duda: ambos nos necesitamos y ambos saldremos ganando si nos ayudamos.

En TEDxLaLaguna. Pon un Nativo Digital en tu vida I

Pon un nativo digital en tu vida

Hace unos meses publiqué una entrada proponiendo a los “inmigrantes digitales” que pusieran un nativo digital en su vida. Recientemente he tenido la oportunidad de participara en un evento TEDx en la ciudad de San Cristóbal de La Laguna hablando de este tema. Ha sido una experiencia más que gratificante por muchas razones, pero la principal es que dos personas me han dicho: “me has dado algunas ideas”. Una de ellas es profesora de secundaria y la otra responsable de RRHH en una empresa mediana. Espero haberlas inspirado de verdad y que les ayude a mejorar su entorno.

Aprovecho para poner la primera parte del texto íntegro de la charla tal como la tenía preparada (los gazapos que aparezcan en el vídeo cuando se publique solo deben ser achacados a mis propios nervios),

Solidaridad entre generaciones para un mundo digital I

Hiperconectividad. Hipermovilidad. Big data. Bots. Crowdfunding. Blockchain. Si no controlas esta terminología, si no usas la huella dactilar para conectarte a algo, si no transmites en video tus paseos con el perro, si no sueles comentar en twitter lo que estás viendo o no tienes la lavadora conectada al móvil… parece que en ese caso, no se entiende muy bien para qué existes.

No seré yo quien frivolice sobre lo digital, todo lo contrario. Está claro que la revolución que nos ha sobrevenido es mucho más que una revolución económica: implica además una revolución social e, incluso, una revolución cognitiva, todas ellas de difícil digestión para el común de los mortales. ¿Estamos entonces inmersos en una vorágine tecnológica inabarcable que nos va a devorar a todos?

No solo no lo creo sino que defiendo todo lo contrario: la revolución digital trae un mundo nuevo y mejor si la humanidad es capaz de trascender, evolucionando en lo social y en lo personal. No sé qué deberá ocurrir antes, ni creo que vaya a ser fácil, pero, en todo caso, la revolución cognitiva pasa por una revolución de nuestra propia actitud hacia lo digital. La clave está, como nunca antes, en la solidaridad intergeneracional.

Pero antes, es necesario que acordemos algunos conceptos previos:

Uno de ellos es el de “Nativo Digital”. Seguramente habrán oído el término pero quizá algunos no sepan que fue acuñado por Marc Prensky allá por el año 2000 para referirse a las personas nacidas después de 1980, o lo que es lo mismo, a la primera generación que, además de televisor y bicicleta, tuvo acceso a un ordenador e internet, en casa, desde la infancia. Y entonces ¿Cómo llama Prensky a todas las personas nacidas ANTES de 1980?  He aquí otro concepto, NOS llama “Inmigrantes digitales”.

Según Prensky, los nativos digitales han desarrollado hábitos de comunicación y de aprendizaje totalmente distintos a los de sus padres y abuelos, inmigrantes digitales, ya que han estado sometidos desde edades tempranas a estímulos cognitivos muy diferentes: la proliferación de las imágenes en detrimento del texto, la estimulación de determinados reflejos por los videojuegos, la hipertextualidad… Mientras que los inmigrantes digitales hemos aprendido a movernos en el mundo digital con nuestras viejas herramientas. Leyendo para aprender, haciendo las cosas de manera secuencial y volviéndonos locos cuando el hipertexto no nos dejaba volver al artículo original que estábamos leyendo. Eso sin contar lo que nos costó acostumbrarnos al ratón o la pantalla táctil que nuestros hijos manejan como si fuera un instinto.

La diferencia de competencias digitales entre los nativos y los inmigrantes es lo que se llama la  “brecha digital”.

Llegados a este punto quiero desmontar tres creencias:

  • Primera creencia: los jóvenes (nativos digitales) se mueven como pez en el agua en todo lo que tiene que ver con internet y las tecnologías de la información y la comunicación

No es verdad. Es cierto que deberían tener fácil aprender a utilizar esa tecnología, pero como de pequeños los enviamos a una guardería para leer, les limitamos el tiempo de videojuegos y les convencimos de que el aprendizaje era otra cosa (aburrida y difícil), ahora ese aprendizaje es un esfuerzo al que no se quieren dedicar aunque lo que haya que aprender sea tecnológico y digital y pueda ser hasta divertido. No es de recibo que un estudiante universitario salga de la facultad sin saber utilizar una hoja de cálculo o haga una presentación llena de texto y sin imágenes. Usar aplicaciones actuales como Facebook o whatsapp no es garantía de saber desenvolverse en el mundo digital…

  • Segunda creencia: los mayores (inmigrantes) no han tenido oportunidad de aprender las herramientas tecnológicas y les cuesta mucho trabajo

No es cierto. La ofimática y los programas de gestión datan de los años 90 ¡hace casi 20 años! No me creo que alguien que ha estado en activo trabajando en empresas durante los últimos 20 años no haya tenido la oportunidad de hacer algún curso o de trastear con las herramientas de manera autodidacta.. El uso del ratón supuso un cambio cognitivo (de esos que hablaba Prensky ¿recuerdan?), pero ahora nadie nos tiene que decir cómo hacer zoom con dos dedos o cómo hacernos un selfie…

  • Tercera creencia: a partir de cierta edad ya no merece la pena esforzarse en aprender lo digital porque no es necesario

Tampoco es verdad. La digitalización está aquí para quedarse y no sabemos cómo va a evolucionar, pero sí sabemos que hay un montón de tareas que ahora hacen personas que pronto solo las harán máquinas. ¡Y tendremos que ser capaces de usarlas! Ya hay estaciones de metro totalmente automatizadas en las que los usuarios solo disponen de máquinas expendedoras para comprar ¿Cómo se las arreglaran las personas mayores entonces? Mi suegra tiene 87 años y una enfermedad que le produce un temblor en las manos que le impide hacer muchas tareas cotidianas como escribir, cocinar etcétera. Eso hace que su actividad esté muy limitada y por eso hace tres  años le dimos un iPad que recibió con miles de prevenciones ya que, según ella, los aparatos la odian. Al principio le cargamos libros para que leyese con comodidad y un montón de fotos de sus nietos y bisnietos para que se distrajese.

Posteriormente le abrí una cuenta de Telegram para que participase en el chat familiar con mi marido, y mis hijos y sus parejas, que viven fuera. No puede escribir pero está al día de toda las actividades familiares. Actualmente tiene una cuenta en facebook en la que sigue a personas de su familia, lee el periódico y hace el seguimiento de su cuenta corriente por Internet. ¿No lo necesita? Ahora no se separa de su iPad.

5 dilemas del líder para la Transformación Digital

Leo en Equipos&Talento un interesante artículo de Carlos Eres. En él, plantea la necesidad de las organizaciones de adaptarse a la transformación digital empezando por sus directivos. Su reflexión es sobre los dilemas del líder para la Transformación Digital.

Ya es un clamor la opinión de que un aspecto que determinará el éxito o el fracaso de las organizaciones, en sus procesos de digitalización, es la medida en que sean capaces de involucrar a las personas que las integran. Para ello, es fundamental que las personas que ocupan cargos directivos asuman estos procesos y estén dispuestas incluso a renunciar a modos de trabajo que daban por asumidos y permanentes.

Aspectos como el teletrabajo, el uso de métricas para la evaluación a todos los niveles, las redes horizontales (peer to peer), las herramientas colaborativas, etcétera, cuestionan conceptos tan arraigados como la jerarquía, el control, la autoridad o la rendición de cuentas. Como plantea Carlos Eres en su artículo, ello pone a los directivos ante dilemas nuevos y de calado que deben estar dispuestos a enfrentar. Las respuestas no están escritas, pero enfrentarse a las preguntas con valentía y mente abierta es tener el 50% de la victoria. Algunas soluciones vendrán de la mano de formas de trabajo alternativas como el “mentoring inverso” que ya se está poniendo en práctica de manera exitosa en algunas compañías como Schneider Eléctrica por ejemplo.

5 dilemas del líder para la transformación digital. Infografía

A partir del mencionado artículo de Carlos Eres, y haciendo una interpretación “libre” de su contenido, he elaborado esta infografía que creo que es fiel al mensaje.

5 dilemas transformación digital

Infografía 5 dilemas del líder para la transformación digital

Cargar más