¿Puede la escuela analógica formar a los profesionales del mercado digital?

escuela analígica frente a mercado digital

Marc Prensky dice que son “nativos digitales” los que han nacido en un entorno en el que las TICs estan accesibles desde la infanciam en un mercado digital. Es decir, eso podía ocurrir en la década de los 80 en EEUU y en la decada de los 90 en España. Y son “inmigrantes digitales” los nacidos en las tres décadas anteriores.

Lo que él pone de manifiesto es que los nativos digitales veían la tele, videos y jugaban con videojuegos de forma habitual desde pequeños. Al crecer, accedieron de forma natural a internet, a móviles y tabletas. Es decir, los nativos digitales vivían, viven, su vida cotidiana y su ocio en un mundo tecnológico ¡que no existe en las aulas! Y como lo que hacemos por “afición” lo integramos mejor que lo que hacemos por obligación, los nativos digitales han adquiridos unos “modos” de aprendizaje y relación con el mundo que les rodea que, desafortunadamente para ellos/as no se parecen en nada a lo que se les pide/valora en las aulas.

Ahora bien, ¿que nos ha pasado a los “inmigrantes digitales” todo este tiempo. Cuando se habla de nosotros (yo tengo 55 años), parece que entramos en una cueva en 1985 y hemos salido de ella en 2015, con 30 años de desfase. Y eso no es cierto. Los inmigrantes digitales hemos estado ahí estos últimos 30 años, y la mayoría de nosotros hemos vivido la incorporación de las TICs en nuestros trabajos, muchos jugamos a videojuegos, nos hemos incorporado a las redes sociales y navegamos por internet como ciberpeces (es decir, estamos en el mercado digital). De hecho, muchos de nosotros no sabríamos vivir sin internet (yo no llevo peine en el bolso, pero si el cargador del iPhone).

No es un problema generacional

Por lo tanto, la dicotomía no es entre alumnos “nativos digitales” y profesores “inmigrantes digitales”. La verdadera dicotomía es una escuela analógica en un mundo digital. Yo no creo que solo el paso del tiempo pueda cambiar este orden de cosas, ni el “rejuvenecimiento” natural de las plantillas docentes. Hace falta más velocidad, hay que conseguir que las novedades que se presentan en eventos como SIMO Educación, dejen de ser “tendencia” para convertirse en “práctica diaria”.

De hecho, la transformación digital va lenta, muy lenta. En España, menos del 20% de las empresas está haciendo algo en transformación digital, y las administraciones públicas van a la cola de este proceso. Al mismo tiempo, las empresas demandan ya perfiles profesionales que los sistemas educativos no proporcionan. Pero no es solo una cuestión de contenidos, es también una cuestión de metodologías, de que la escuela se parezca a la vida.

Insisto, como en muchas otras facetas de la vida, para conseguir un cambio no basta con esperar. Hay quien tira del carro del cambio, hay quien empuja, hay quien se sube y hay quien pone palos en las ruedas. Creo que, en el cambio educativo para el mercado digital, algunas personas hemos decidido tirar del carro independientemente de nuestra edad, ojalá cada vez seamos más.

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